Las apuestas deportivas pueden ser una afición muy rentable para determinadas personas, pero hay gente que acaba perdiendo dinero.
Una de las razones habituales por la que los apostantes regulares pierden dinero no es que apuesten por los resultados incorrectos, sino porque no tienen disciplina a la hora de gestionar su bankroll. Especialmente después de un mal día, puede resultar tentador, aumentar la cantidad que apuesta para intentar recuperar parte del dinero, pero es lo peor que puede hacer.
Vamos a imaginar que eres un apostante profesional con mucho éxito, y que tienes un porcentaje de victorias del 60% (algo que en muy pocas ocasiones podrías conseguir, un 54% es algo mucho más realista). Considera las apuestas deportivas como si fueran una inversión. ¿Invertirías un gran porcentaje de tus ingresos en un valor que tiene un 40% de posibilidades de que mañana no tenga ningún valor?
Siguiendo con el porcentaje de éxito del 60%: si apuestas varias veces al día, existe la posibilidad de que algunas de ellas desemboquen en pérdidas. Podría resultar tentador intentar recuperar estas pérdidas seleccionando un juego con altas cuotas, lo que podría no ser la opción más lógica al considerarlo de una forma más objetiva.
Lo mismo pasa cuando ganas. Podría resultar tentador apostar mucho en "algo seguro", pero debes tener cuidado de confiarte en demasía. Debes conservar tu bankroll a lo largo de toda la temporada. Si algo va mal necesitarás ese dinero para mantenerte "en el juego". Si estás totalmente seguro de una apuesta podrías apostar hasta el 5% de tu bankroll como máximo, pero en la mayoría de los casos estarás arriesgando dinero que podrías utilizar mejor en un plan a largo plazo.
Hay rachas ganadoras, pero no te olvides de que también hay malas rachas. A la hora de gestionar tu bankroll tendrás que asegurarte de que tienes fondos suficientes para permanecer vivo después de una racha de pérdidas. La sabiduría popular sugiere que apuestes entre el 2% y el 3% de tu bankroll en cada apuesta, y nunca más del 5%: de esta forma podrás sobrevivir a las rachas de pérdidas, y esto reduce la posibilidad de que te preocupen o enfaden algunas pérdidas.
Si te preocupan las pérdidas, puede que estés apostando demasiado y, si ves que no puedes adherirte al presupuesto de tu bankroll, puede que sea el momento de tomarte un descanso de las apuestas deportivas. Puede resultar una afición divertida, y con cuidado y consideración, puede ser un negocio rentable en potencia, pero si pierdes el control de las apuestas podría convertirse también en un problema. Si ves que estás intentando "recuperar tu dinero", puede que sea una buena idea tomarte un descanso y, quien sabe, cuando tengas las ideas claras, puede que tu suerte haya cambiado.