Críquet

El conocido dramaturgo George Bernard Shaw dijo una vez, "El críquet es un deporte al que juegan 22 idiotas y lo ven 22.000 idiotas". Intenta decirle esto a la gente para la que el críquet no es simplemente un deporte, sino también una forma de vida.

Por ejemplo, en el subcontinente, la gente llama al trabajo diciendo que está enferma si su país juega un partido importante. Luchan con otros miles de aficionados para intentar conseguir un asiento en el estadio y apoyar a su equipo fervientemente. En este artículo vamos a analizar los cambios que ha sufrido este juego, originalmente inventado en Inglaterra, pero que pronto se extendió hacia otras partes del antiguo Imperio Británico.

Cuando el componente del equipo de Inglaterra Alfred Shaw lanzó a Charles Bannerman, de Australia, la primera pelota de la primera prueba oficial, hace ya más de ciento treinta años en el campo de críquet de Melbourne, ni él ni el resto de 21 jugadores participantes habían podido prever los cambios que iban a producirse en el siglo siguiente.

James Southerton estaba cerca de cumplir sus primeras cinco décadas de vida cuando hizo su debut en este partido. Hoy en día, es raro ver a una persona mayor de 35 años en el terreno de juego. Los partidos de prueba de estos días suelen tener diferentes duraciones, que oscilan entre 3 y 6 días. Había incluso pruebas sin final de tiempo, y la primera prueba en sí misma era un ejemplo de ellas. Sin aviones comerciales, los jugadores de estas épocas no eran miembros de la jet set como hoy en día, y a menudo los jugadores de críquet tardaban un año en volver de una gira por otro país.

Incluso hoy en día, para mucha gente, el críquet de prueba es la única forma del juego. Nos ha hecho disfrutar de jugadores como Don Bradman, Sydney Barnes, Graeme Pollock, Lawrence Rowe, Frank Worrell y Colin Cowdrey.

Un buen jugador de prueba está dotado de una buena técnica y conoce bien los aspectos básicos. Los lanzamientos se juegan con una perfección inusitada, y la forma en la que el bateador se coloca cuando el bate entra en contacto con la pelota recuerda a una obra de arte. Tanto los bateadores como los lanzadores deben ser pacientes, y deben estar dotados de resistencia y buen estado físico, dado que el sol cubre su piel durante todo el día.

Es la prueba definitiva del cuerpo y la mente del jugador. Los jugadores no empezaron a llevar protecciones para la cabeza, en forma de casco, hasta finales de los 70. Afrontar lanzamientos de Sydney Barnes, Frank Trueman, Dennis Lillee, Joel Garner, Jeff Thompson exigía que los bateadores mostraran excelentes habilidades a la hora de batear, a un nivel superior. Hoy en día hay muy pocos lanzadores que tengan el ritmo original, e incluso menos que puedan sobrepasar la barrera de los 150 km/h de forma constante. Estos lanzadores parecían agentes del diablo, como una locomotora a un ritmo desenfrenado con una bola de fuego en su mano. No hace falta mencionar que en esta época no había medidores de velocidad.

¿Cómo tuvo lugar el día uno del críquet? El primer día internacional se jugó entre Inglaterra y Australia el 5 de enero de 1971, para apaciguar a los espectadores, pero que vieron sus planes de ver una dura batalla arruinada por la lluvia.

El primer Mundial ODI, que tuvo lugar en 1975, fue un éxito rotundo. Hay gente que lo recordará por los lanzamientos de Gary Gilmour en la semifinal frente a Inglaterra. El resultado de la mayoría de los partidos no fue demasiado alto, y parecía que parte de los jugadores seguían en el modo de prueba. Los seguidores del equipo indio no han olvidado las terriblemente lentas 36 innings de Sunil Gavaskar en el primer partido del torneo. Sin embargo, el Mundial dejó claro que el críquet ODI tenía un futuro, y que había llegado para quedarse.

A finales de los 70 Kerry Packer introdujo el críquet pijama al mundo con su Serie Mundial de Críquet, su idea para enfrentarse a la ACB. Packer le dio a los aficionados la oportunidad de ver a jugadores de la talla de Allan Knott, Tony Greig, Michael Proctor, Javed Miandad y Clive Lloyd en acción, además de que la WSC incorporó revolucionarios cambios al juego. El nivel de los partidos era muy alto, y los jugadores tenían que dar lo mejor de sí mismos para ganar.

Las masas se lanzaban a los estadios, y la ACB reconoció la victoria de Packer. El equipo de India Oriental consiguió grandes éxitos en los años posteriores, y gran parte del crédito de ello ha de atribuirse a la WSC, en la que participaron varios jugadores del Caribe.

Si se pensaba que 200 era un buen marcador en el formato por encima de 50 en los inicios, para que los bateadores se sientan cómodos no deben esperarse menos de 300 puntos. La mayoría de los terrenos de juego están más orientados a los bateadores, y las pelotas salen del campo como si los límites no fueran más que vallas separando parcelas. Se ha roto la barrera de las 400 carreras, y no pasará mucho tiempo antes que se sobrepasen también las 500.

¿Qué hace que el críquet sea un buen deporte para practicar tus habilidades a la hora de apostar on-line? Puedes apostar dinero por varias cosas, el resultado del partido, el jugador con más carreras, el jugador con más sixes, el jugador que consiga más wickets, etc. Con la introducción de T20 se prevé que este deporte se extienda rápidamente en las próximas décadas, ya que la queja principal, el hecho de que fuera demasiado largo, se ha eliminado. Puede que gane popularidad en mercados hasta la hora inexplorados, como son por ejemplo América del Norte y el centro de Europa. Como entre overs hay descansos televisivos, será un aliciente también para las empresas publicitarias.

Si aún no has visto un partido, acércate al terreno de juego de tu zona o enciende la televisión. Si ya eres aficionado al críquet, inténtalo con las apuestas deportivas. Puede que consigas ganar dinero utilizando correctamente tus conocimientos del juego.